El corazón vacío se arroja al cielo de pájaros, queriendo sentir un latido en algún lado. El corazón, ya no palpita. Se desvanece ante las sombras de la nostalgia. Esa mariposa negra del recuerdo, que va flotando, que apaga la lumbre del alma.
Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo. ezpiral@hotmail.com